Para pescar truchas Marrones grandes en el Limay o en el Chimehuín, solo hay que tener en cuenta cinco premisas básicas, y seguirlas al pié de la letra.
1)- Saber cuando se encuentran en el río, y adonde están ubicadas las truchas Marrones grandes.
2)- Conocer la hora en la que entran en actividad.
3)- Acercarse a ellas sin que te vean, y mejor también sin que te escuchen.
4)- Tirarles con una Mosca bien construida, y que se asemeje a lo que ellas están comiendo o al menos, a algo que acostumbran comer, pero en mi concepto este es uno de los errores que más se cometen, porque la gran mayoría de las moscas que veo no cumplen mis requerimientos!.
5)- Que la Mosca se deposite en el agua correctamente con el líder estirado, aguas arriba de la Trucha al menos una distancia de unas tres veces la profundidad en la que se encuentra su hábitat.
El resultado será al menos y casi seguro que la trucha se acerque a ver que fue lo que hizo ruido?, y si en ese momento la mosca “huye”, veremos un hermoso borbollón y sentiremos el tirón.
En orden de importancia, estoy convencido que el último punto es el más importante, porque todos los otros se obvian cuando estamos todo el día caminando y lanzando diferentes Moscas al agua.
Referente al primero debemos comprender que éstas truchas se encuentran en los ríos durante pocos meses dentro de la temporada de pesca permitida, generalmente desde la segunda mitad del verano hasta que se acaba la temporada, luego regresan a su periplo de alimentación principal que es siempre, en los lagos. Es común escuchar incluso de guías o ver en videos de TV a “maestros” expresar que inauguraron la temporada en el Limay con buenos piques, “…pero las grandes faltaron a la cita, otro año será!…” Es evidente que no tienen idea como es la vida de éstas magníficas truchas Marrones de las más puras sepas salvajes, casi únicas en el mundo.
Sobre su remonta en los ríos podemos ampliar diciendo que, o las vemos o las intuimos leyendo el río, lo que no es tan difícil como podemos pensar cuando no tenemos experiencia. Ciertos conceptos básicos nos pueden ayudar.
Las grandes Marrones son truchas con varios años de vida, lo que le ha otorgado ciertos conocimientos que le ayudan a defenderse, por ello su hábitat, que en primer término es su defensa, reúne unas condiciones adecuadas para su edad.
Siempre es un sitio protegido de sus depredadores más temidos. En el Limay por ejemplo donde esa misma trucha remonta el río desde hace años, le teme al pescador, conoce su sombra y sus sonidos, y tal vez los señuelos al menos asociados a la circunstancia de presentir el peligro a través de ver al pescador.
Entonces el hábitat debe estar a mucha profundidad, y/o a mucha distancia de las orillas. No debe tener corrientes fuertes, o en su defecto debe tener obstáculos que disminuyan la velocidad de la corriente. Es improbable que se detengan en aguas lentas con fondos arenosos. Las truchas de mayor tamaño se mantendrán cómodas delante de los obstáculos de cierto tamaño, con el cuerpo inclinado hacia delante como nadando hacia abajo, pero siempre debe pasar la comida dentro de su campo visual. Detenerse y observar durante un largo rato un buen tramo del río es un buen ejercicio para aprender, mientras que entrar al río como venimos, es un mal comienzo.
En el hábitat adonde hubo una Marrón de seis kilos, siempre habrá otra de ese peso.
De acuerdo con mi estimación basada en largo tiempo de observación de la remonta de éstas magníficas truchas Marrones en el Limay Medio, hay meses en los que podemos esperar que haya más de cincuenta de estas truchas por cada kilómetro, distribuidas a lo largo de cada pozón. Por supuesto que habrá lugares de mayor concentración, y encontrarlos y saber pescarlos sin atemorizarlas es el gran reto que tenemos.
En el segundo punto yo parto en primer término de la observación de la Naturaleza, de las Golondrinas, de los Biguás, de los propios borbollones que son muy frecuentes sobre todo cuando no hace frío, porque se originan en la actividad que tienen los peces forrajeros en superficie, y atraen a las grandes Marrones cazadoras, también de las Eclosiones importantes y no como se pueda pensar porque “despiertan” el interés de las grandes truchas, sino porque atraen a los pequeños peces que son forraje de las grandes Marrones, y es su actividad en la superficie el imán para esas truchas, no los insectos eclosionando. También me guío por la hora en la que tuve una buena Trucha en días anteriores, luego en los días sucesivos agrego entre treinta y cuarenta y cinco minutos y voy corrigiendo de acuerdo a las circunstancias.
Una ayuda de la que me sirvo cuando tengo la información, es del horario de subiente de la marea en el océano Atlántico en la misma latitud que donde me encuentro, en el caso del Limay Medio uso los horarios de marea del Puerto de San Antonio y considerando que suele haber una buena actividad cuando promedia la subida, agrego el tiempo de diferencia por Longitud horaria de aproximadamente 45 minutos.
Por otra parte si considero que no hay actividad, trato de no ir a tirar en lugares en los cuales se o supongo que hay Truchas grandes.
El tercer punto es importante. Si todo lo anterior está bajo control pero fallamos aquí, no subirá. Recordemos la magnífica sentencia del Sr. Gary Borger cuando en un artículo hablando de “…Marrones, la pesca más excelsa…” dice; “…éstas truchas Marrones en los ríos no las pesca el pescador casual…”
El cuarto punto lo sorteo utilizando Moscas muy confiables, especialmente que no enreden la cola o parte del ala con la curva del anzuelo. En la elección me importa muy poco el color. Uso Moscas que cumplan de inmediato el papel que se supone deben cumplir. Por ejemplo si es una imitación de Alevino, mi preocupación es que en cuanto toque el agua ya está nadando, o sea que debe hundirse de inmediato aunque sea un centímetro, y para ello antes del primer lance la mastico para mojarla bien, especialmente si tiene cabeza Muddler. De cualquier manera, no uso Moscas con mucho cuerpo o mucha cabeza, más bien al contrario. No las lastro, porque le quitan a la mosca la razón más importante de su atractivo, lo que no tiene una Cuchara. Si se trata de una Ninfa, generalmente utilizo unas que pueden imitar bien a una Pancora, para lo que tiene largas hebras de pluma muy suave que le dan cuerpo y sensualidad, pero sin afectar el lanzamiento. Si tengo que elegir entre distancia y/o presentación (con viento por ej.) versus tamaño, me inclino por las primeras.
Para ampliar el último punto parto de un concepto firme y muy claro para mi; en el río todas (todas sin excepción) las grandes Truchas Marrones si están en actividad suben a ver lo que ha caído. Para ello en los primeros metros se mueven a una velocidad asombrosa, por lo que podemos esperar que ésta trucha a la que le estamos tirando, en menos de ese tiempo se encuentre estudiando nuestra Mosca. Si no está en actividad, no subirá ni tomará de ninguna forma.
Si todo lo hemos hecho bien, la probabilidad de que tome en ese momento es
muy grande, sin embargo no ocurrirá nada si dejamos que la mosca “muerta” se vaya con la corriente, pero en cambio si en ese momento incentivamos el pique haciendo “huir” a nuestra mosca, la trucha hará un círculo alrededor y la atacará del frente, lo que nosotros veremos como un borbollón seguido del fuerte tirón.
Si no supimos incentivar el pique y el señuelo no la convenció del todo, probablemente lo seguirá, y es posible que lo tome durante la deriva, pero si se atemorizó por ejemplo porque la mosca lleva la cola enredada y al darle un tirón tiende a girar sobre si misma, regresará a su hábitat y no volverá a subir hasta pasado un buen tiempo, tal vez días.
En esta parte lo que menos importa salvo a los fines de la presentación, es la clase de línea que se está usando. Si es de flote o de cualquier velocidad de hundimiento es lo mismo.
Luis H. Aracena